
Hoja de ruta de IA para tu empresa: por dónde empezar y en qué orden
El plan escrito que sale de la auditoría, con orden, responsable y fecha, no con vocabulario de consultora.
Para saber qué partes de tu empresa se pueden automatizar de verdad, antes de gastar nada, hace falta una auditoría de IA para empresas: entramos en tus procesos reales y salimos con qué merece la pena automatizar, qué no y en qué orden. Es la puerta de entrada a la consultoría de IA.
Es el mismo diagnóstico que ya hacíamos antes de cada proyecto, ahora con nombre y página propia.
Miramos los procesos que hoy se hacen a mano o a medias: qué se copia entre sistemas, qué informe se monta cada semana en Excel, qué respuesta se repite siempre igual. Para cada uno anotamos cuánto tiempo cuesta al mes, quién lo hace y qué pasa si sale mal. Es una auditoría de inteligencia artificial pegada a tu operación, no a un catálogo.
Sales con una hoja de ruta de IA para tu empresa corta: los dos o tres procesos que más se ganarían automatizando, ordenados por impacto, y los que no compensa tocar todavía. Es un diagnóstico de automatización por escrito, no una charla que se olvida al día siguiente.
Si hay algo que automatizar, la hoja de ruta se convierte en una propuesta con alcance y precio cerrado para automatización de procesos con IA o para consultoría de IA e implantación. Si no lo hay, también se dice, y ahí termina, sin alargar la conversación para justificar la sesión.
Trabajamos en Madrid y en remoto.
Si no sabes por dónde empezar con la IA y prefieres que alguien te lo ordene antes de gastar en nada.
Si ya tienes claro el proceso que quieres automatizar. En ese caso vas directo a automatización de procesos con IA y te ahorras un paso.

El plan escrito que sale de la auditoría, con orden, responsable y fecha, no con vocabulario de consultora.

Ofrecemos asesoría en inteligencia artificial con un criterio simple: si el ROI no es claro, no lo proponemos.

Trabajamos con pymes en Madrid que tienen un proceso concreto que les cuesta dinero cada mes.
El primer paso es un café de 30 minutos: nos cuentas el proceso que te está costando dinero y te decimos si tiene arreglo, con qué alcance y en cuánto tiempo. Si no lo tiene, también te lo decimos.