
Almacenes de materiales y ferreterías
Tu programa de almacén ya lleva stock y factura. Lo que se pierde está alrededor: el WhatsApp, la tarifa de cada cliente y el albarán sin cobrar.
Automatizar pedidos WhatsApp es que el mensaje de tu cliente, escrito como siempre, se convierta en un pedido ordenado dentro de tu sistema, sin que nadie lo teclee. Se lee el texto o el audio, se identifica al cliente y los productos y queda listo para confirmar.
Tu cliente no rellena un formulario: escribe «ponme veinte de lo de siempre, paso a por ello a las cinco». Alguien lo interpreta, lo pasa al ERP y, si se despista, el pedido sale mal.
Las herramientas de tienda online asumen un carrito. En un pedido de oficio hay abreviaturas, referencias a medias, audios y fotos de una lista.
El bot recibe el mensaje por la API oficial de WhatsApp Business, reconoce al cliente por su número y entiende el pedido contra tu catálogo y tu tarifa.
Si algo no cuadra, pregunta: «¿Los de 20 o los de 30?». Cuando está completo, el pedido entra en tu sistema y el cliente recibe la confirmación. Para recibir pedidos por WhatsApp y pasarlos al ERP se conecta con el programa que ya usas. Una persona revisa y confirma, o lo deja pasar solo en pedidos habituales.
Ejemplo hipotético: un distribuidor cuyos clientes piden a cualquier hora. El bot ordena lo que llega por la noche y a las ocho el reparto está preparado.
Si tu caso es un almacén con mostrador, mira antes el software para almacenes y ferreterías.
No usamos el WhatsApp personal de nadie ni hacemos envíos masivos: solo la API oficial y con clientes que ya te escriben.
Si recibes de forma habitual pedidos de los mismos clientes por WhatsApp, con un catálogo y una tarifa definidos.
Si recibes tres pedidos a la semana. Con ese volumen, las respuestas rápidas de WhatsApp Business te bastan.

Tu programa de almacén ya lleva stock y factura. Lo que se pierde está alrededor: el WhatsApp, la tarifa de cada cliente y el albarán sin cobrar.

Cambiar de ERP es caro, lento y casi siempre innecesario: lo que suele fallar es lo que pasa alrededor.

Construimos agentes de IA sobre tu conocimiento real: si no saben resolverlo, escalan a una persona.
Un café de 30 minutos: nos cuentas cómo te llegan hoy los pedidos y te decimos si tiene arreglo y cuánto abarcaría.