
Precios y tarifas con la tarifa del proveedor
Llega la tarifa nueva del proveedor y hay que tocar miles de precios. Con el margen de cada cliente, a mano, es una semana.
Sí, puedes llevar el control de stock de un almacén de hierro sin Excel: la IA lee la factura del proveedor, recalcula el precio de venta con tu margen sobre la última compra y avisa cuando una referencia baja del mínimo que tú fijes. Tú sigues decidiendo si compras.
Para actualizar precios con la factura del proveedor hoy hay que teclear. El proveedor sube la tarifa, la factura llega en papel o en PDF y alguien la teclea. Mientras tanto el mostrador sigue vendiendo al precio viejo. Con márgenes ajustados, unas semanas así se comen una parte real del beneficio sin que nadie lo vea.
Lo mismo con el stock: si han salido dos barras y te queda una, quieres enterarte tú, no descubrirlo cuando el cliente la pide.
1. Factura leída: la subes o la reenvías por correo y se extraen referencias, medidas y precio de compra. Una persona revisa lo dudoso antes de aplicarlo. 2. Precio con margen: se aplica tu porcentaje, con el IVA, sobre la última compra. Tú eliges si el margen cambia por familia de producto. 3. Mostrador a la vista: quien atiende ve el precio al instante en el móvil, sin llamarte. 4. Alarma de stock: defines el mínimo por barra o perfil y recibes la alarma de stock mínimo. Tú decides si compras.
Si hoy lo llevas en una hoja, esto es dejar el Excel de control de stock sin perder lo que ya sabes de tus productos.
No compramos por ti ni fijamos precios sin tu visto bueno. No cambiamos tu programa de facturación certificado: si ya tienes uno, nos conectamos a él.
Si compras a unos pocos proveedores, vendes por barras o metros y hoy actualizas precios a mano.
Si tienes miles de referencias con lotes y trazabilidad por pieza: eso pide un sistema de almacén de mayor tamaño y no lo vendemos.

Llega la tarifa nueva del proveedor y hay que tocar miles de precios. Con el margen de cada cliente, a mano, es una semana.

Un taller de hierro con almacén y mostrador no necesita un ERP de ventanas. Necesita que el precio, el stock y el presupuesto funcionen aunque tú estés en la obra.

En casi todas las empresas pequeñas hay una persona que sostiene la administración entera.

Cambiar de ERP es caro, lento y casi siempre innecesario: lo que suele fallar es lo que pasa alrededor.
Trae una factura y tu hoja de precios. En un café de 30 minutos vemos si tiene arreglo.