
Colegios profesionales
Un colegio profesional no es una empresa ni una administración pública, aunque el software venga de ahí.
Para la gestión de asociaciones hacemos software que junta el censo en un solo lugar: portal del socio, cuotas, altas y bajas, actas y comunicación. Sirve si la secretaría es pequeña y los datos de los socios viven en varios sitios. Lo hacemos a medida para asociaciones y federaciones, con precio cerrado tras el diagnóstico y sin licencias por usuario.
Casi todas las asociaciones funcionan igual: una secretaría pequeña, un censo de socios que vive en varios sitios a la vez, cuotas que se persiguen a mano y una junta que pide datos que cuesta media mañana reunir. Automatizar tareas administrativas de una asociación es el trabajo real.
Digitalizar la secretaría de una asociación profesional no es escanear papel: es tener el censo actualizado en un solo lugar, con altas, bajas y cambios de situación que dejan rastro. Las cuotas con sus remesas y sus impagos. Las inscripciones a actividades sin cadenas de correos.
Es la pieza que más se nota, porque quita llamadas: cada socio consulta su situación, actualiza sus datos, paga lo que deba y se apunta a lo que quiera sin pasar por la oficina. La secretaría deja de contestar lo mismo veinte veces y pasa a hacer lo que solo puede hacer ella.
Cuando hay federación, el lío es el reparto: quién es socio de quién, qué cuota sube a la federación, qué datos comparte cada entidad y cuáles no. Eso se diseña al principio, porque después es lo más caro de cambiar.
Si tenéis socios que pagan cuota, obligaciones que cumplir y una oficina pequeña que sostiene todo.
Si sois un grupo de veinte personas sin cuotas. Con ese tamaño, una herramienta de mercado os sirve y cuesta mucho menos.

Un colegio profesional no es una empresa ni una administración pública, aunque el software venga de ahí.

Una cooperativa agraria y una comunidad de regantes comparten el mismo problema: dinero de muchos socios gestionado por una oficina.

El problema no es la herramienta genérica: es que tu negocio no encaja en ninguna plantilla.
El primer paso es un café de 30 minutos: nos cuentas el proceso que te está costando dinero y te decimos si tiene arreglo, con qué alcance y en cuánto tiempo.