
Automatización de tareas administrativas
En casi todas las empresas pequeñas hay una persona que sostiene la administración entera.
Se puede quitar el papeleo que no necesita criterio en un despacho: perseguir documentos a los clientes, clasificar lo que llega y controlar plazos. Es IA para despachos de abogados, asesorías y otros despachos profesionales, sin cambiar vuestro programa de gestión, para que quien factura dedique sus horas a lo que solo él puede hacer.
El mes empieza pidiendo lo mismo a los mismos clientes. Automatizar tareas de un despacho profesional empieza por ahí: la petición, el recordatorio, la recepción, la comprobación de que está completo y el aviso a quien lo tiene que trabajar. La conversación con el cliente cambia porque ya no es una reclamación.
En un despacho se factura el criterio de los profesionales, y buena parte de su tiempo se va en esto. Automatizamos esa parte con software propio, sin licencias por usuario y con precio cerrado tras el diagnóstico. En un despacho de abogados sirve para el trabajo administrativo repetitivo del despacho. No hacemos herramientas jurídicas, ni redacción de escritos ni análisis de casos.
Facturas, contratos, notificaciones y correos que hoy alguien abre uno a uno para saber qué son y de quién. Se clasifican solos, se archivan donde toca y lo que tiene fecha entra como plazo, no como recordatorio en la cabeza de alguien.
Buena parte de lo que entra por teléfono y por correo es la misma pregunta con otra forma. Con agentes de IA conectados a vuestros datos se contestan solas las que no requieren criterio, y las que sí llegan al profesional con el expediente delante.
Si tenéis cartera de clientes recurrentes y un ciclo mensual o trimestral que se repite igual.
Si sois dos personas con veinte clientes. A esa escala, el software cuesta más de lo que ahorra.

En casi todas las empresas pequeñas hay una persona que sostiene la administración entera.

Construimos agentes de IA sobre tu conocimiento real: si no saben resolverlo, escalan a una persona.

Un colegio profesional no es una empresa ni una administración pública, aunque el software venga de ahí.
El primer paso es un café de 30 minutos: nos cuentas el proceso que te está costando dinero y te decimos si tiene arreglo, con qué alcance y en cuánto tiempo. Si no lo tiene, también te lo decimos.