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VeriFactu en colegios profesionales: qué cambia con el aplazamiento anunciado a 2028

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AXS22 explica qué exige VeriFactu a un colegio profesional, qué cambia con el aplazamiento anunciado a 2028 y las cuatro preguntas para tu proveedor.

Actualización 21-oct-2026. El 5 de octubre Hacienda anunció que aplazará VeriFactu a octubre de 2028, para hacerlo coincidir con la factura electrónica. A fecha de hoy el aplazamiento no está publicado en el BOE, así que lo vigente sigue siendo el 1 de enero de 2027 para las sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto. Para un colegio cambia el margen, no el trabajo: el inventario de qué se factura, con qué programa y quién lo emite hay que hacerlo igual, y la pregunta al proveedor sobre si su sistema estará declarado conforme sigue siendo la misma. Prepararse sigue siendo sensato, porque el sistema se diseña ya conforme; lo que cambia es la prisa. Fuentes: elEconomista, TeamSystem y Emprendedores.

Contexto y reto

En España hay del orden de mil colegios profesionales, corporaciones de derecho público que facturan cuotas colegiales, cursos, visados y convenios todos los meses del año. VeriFactu obliga a que la facturación salga de un sistema verificable, que no se pueda alterar ni borrar después. El calendario vigente lo hace obligatorio en 2027, el 1 de enero para las sociedades y el 1 de julio para el resto, con un aplazamiento a 2028 anunciado y aún sin BOE. La fecha exacta y el tramo que le toca a cada colegio son pregunta para su asesor fiscal, no para quien construye el software. El problema no es que nadie lo sepa. Es que en un colegio esas facturas no salen de un solo sitio: las cuotas del programa de gestión, la formación de una hoja de cálculo, el visado de su propio módulo, los convenios de una plantilla de Word. Cinco orígenes para una obligación que es una sola.

Qué se hizo

Miramos el problema desde el lado de quien tiene que resolverlo, no desde el lado legal. Los programas de gestión colegial que dominan el mercado nacieron entre 1999 y 2001, según las propias webs de sus fabricantes: son sistemas monolíticos que priorizan en su hoja de ruta lo que les pagan todos los colegios a la vez, que es el módulo de cuotas. De ahí sale el patrón que más se repite en el sector: las cuotas llegan a tiempo, y la formación, el visado y los convenios se quedan fuera, sin que nadie lo note hasta que alguien mira con calma.

Con eso, construimos dos herramientas simples y gratuitas. Una plantilla de correo con cinco preguntas que un secretario técnico puede copiar y mandar hoy mismo a su proveedor: si el sistema está declarado conforme, qué módulos cubre esa declaración, en qué fecha estará disponible, si la adaptación entra en el mantenimiento o se factura aparte, y qué tiene que hacer el colegio y con cuánta antelación. Y una tabla de inventario de una tarde de trabajo: qué se factura, con qué programa, cuántas veces al año y quién lo emite.

Publicamos esto en septiembre y no en enero a propósito: el presupuesto del año siguiente se prepara entre septiembre y noviembre, y publicarlo entonces da tiempo a que la partida entre en la Junta en vez de llegar tarde con el mismo trabajo. Con el aplazamiento anunciado la urgencia baja, pero la plantilla y el inventario sirven igual para 2027 que para 2028.

Resultado

El hallazgo que sostiene toda la pieza está verificado en las webs de los propios proveedores: los programas de gestión colegial dominantes nacieron hace más de veinte años y ninguno prioriza en su hoja de ruta nada que no sea el módulo de cuotas. En nuestra propia base de organizaciones con colegiados tenemos localizadas 292 corporaciones de las cerca de mil que hay en España, y la plantilla y la tabla están pensadas para cualquiera de ellas, no solo para quien nos contrate.

Qué haría distinto

Dejé fuera el régimen sancionador y el reparto exacto de responsabilidad entre colegio y proveedor a propósito: no localicé el artículo concreto que lo sostuviera, y prefiero no publicar una regla que no puedo defender si alguien pregunta de dónde sale. Es contenido que falta, no un descuido, y se añade el día que lo cierre con un asesor fiscal. Y me falta lo mismo que a la pieza anterior: un colegio que haya pasado por esto conmigo y pueda dar una cifra. Hoy no lo tengo. Y escribí la pieza dando 2027 como fecha cerrada: tres semanas después Hacienda anunció el aplazamiento. Titularía por la obligación, no por el año.

Lo que se construye encima del sistema que ya tenéis

Sustituir la gestión colegial entera es un proyecto de doce a dieciocho meses, y casi nunca hace falta. Se puede montar la capa que falta con software a medida encima de lo que ya existe, integrada con el programa actual. Si tu colegio es el tipo de organización con la que trabajamos, el detalle completo está en software para colegios profesionales. La otra obligación que suele ir a la par es la ventanilla única.

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